Mi historia

Tessa Aliácar Nuviala

Dietista, tecnóloga alimentaria y divulgadora sobre alimentación saludable y CTA

Nací un 7 de noviembre de 1991, en la ciudad, donde tan pronto hace un calor que te achicharras como hace un frío que pela. De hecho, hay un dicho que dice” el que vive en Zaragoza es capaz de adaptarse a cualquier clima”. Vamos que Zaragoza no es que tenga un color especial, los tiene todos y se van alternando a lo largo de un mismo día.

Desde muy pequeña me interesaron las disciplinas relacionadas con la salud, aunque todavía no sabía diferenciar entre personas y animales, ni tampoco entre pasión por los animales y lo que era tener vocación por una profesión.

Dicen que cuando acabas bachillerato tienes que decidir que rumbo tomar y saber a lo que quieres dedicar el resto de tu vida, pero como puedes tener las cosas claras con tan solo 17-18 años. Todos te dicen que esta carrera tiene más salidas que aquella, pero poco te dicen cuál es tu vocación o mejor dicho tu razón de ser.

En 2008 me disponía  a tomar esta “importantísima decisión”, mi nota para entrar en la universidad no era para tirar cohetes y por aquel entonces estaba obsesionada por entrar en veterinaria. Quizás fue el destino no ser admitida en ella y  no me motivaran lo suficiente mis otras opciones( químicas y ADE). Pues siempre he sido una persona poco convencional, que no me he dejado mover por las opiniones generalizadas, a pesar de mi aparente timidez e inseguridad.

Me decante por matricularme en el grado superior de dietética, que, a pesar de lo que piensan muchos, son realmente útiles y bastante más prácticos que los planes antiguos universitarios. Hasta 2009 no  descubriría  la ciencia que resulto ser mi  verdadera vocación y de la manera más natural y casual, durante mis prácticas en un hospital de mi ciudad.

Casualidades de la vida, en 2011 , justo el año que acababa el grado superior de dietética hubo una jornada de puertas abiertas en mi ansiada Facultad de Veterinaria, y cuál fue mi sorpresa, había una titulación muy interesante llamada Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

No lo dude dos veces y me matricule al curso siguiente, es decir, unos dos meses después, eso si me volví a preparar selectividad para garantizar que me aceptaran y voila entre la número 18 / 60.   Durante los cuatro años, lo mejor que me llevo son las personas que se han cruzado en mi camino, tanto docentes, compañeros como profesionales, y el aprendizaje adquirido, especialmente a través del Trabajo de Fin de Grado (TFG) y al Practicum Planta Piloto, que te acercan más al mundo laboral, de los hablo más en profundidad en dos post.

En 2016, mi idea principal era tomarme un año tranquilo para reflexionar que rumbo tomar pero mi carácter inquieto no me permitió quedarme mucho tiempo en esa tranquilidad. En enero mismamente me matricule en el programa modular en periodismo y comunicación científica, a través de la UNED, y supuso el nacimiento de mi parte divulgadora. En una de las asignaturas del posgrado se nos evaluó mediante la creación de un blog personal y de la publicación de dos artículos en el portal E-ciencia.

Tras mucho tiempo meditando sobre la idea de divulgar sobre mi gran pasión, la alimentación saludable, simplemente como hobby, este blog vio la luz en 2017 con un objetivo muy claro: contribuir a mejorar los hábitos alimenticios de la población, a través de una divulgación comprensible con rigor científico.

Durante estos años he ido evolucionando sobre mi Ikigai , un concepto japonés que significa «la razón de vivir» o «la razón de ser». Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda en uno mismo, profunda y a menudo prolongada. Además este concepto lo descubrí hace muy poco tiempo, concretamente en un curso de marca personal , que impartieron en la sede comarcal de la Ribera Baja del Ebro y en la que aprendí mucho sobre este concepto.

Cada decisión que he tomado me ha llevado a avanzar e ir acercándome a mi “razón de ser”.  Ahora se que mi ikigai está vinculado de alguna manera a mi formación en su conjunto y no exclusivamente a una de ellas. Este 2020 he descubierto que la consulta dietética no es lo mío, aunque me siga apasionando la alimentación saludable. Prefiero contribuir divulgando o trabajar más vinculada de ciencia y tecnología de los alimentos sin olvidarme de la visión de dietista, eso desde luego.