Esta semana os traigo un articulo muy especial por dos motivos. El primero que recupero una de las secciones que tenía algo abandonadas durante estos meses,  el día del científico y tecnólogo alimentario, esos locos bajitos y a veces invisibles. Eso si le damos una vuelta de tuerca , algo más profesional porque comenzamos con las entrevistas a egresados de la titulación.  El segundo motivo es que la primera entrevistada es una amiga y una profesional como la copa de un pino, ella es Ana Tobajas.

Es especial que ella sea la primera, porque somos compañeras de promoción  y justamente hace una semana le otorgaron un premio por su tesis doctoral .  Se me ocurrió preguntarle si le gustaría salir en el blog, como apasionada por esta profesión no lo dudo dos veces, así que aquí esta esta entrevista tan necesaria para dar a conocer una pequeña parte de nuestras salidas profesionales, la investigación.

En primer lugar, me gustaría que te presentaras en unas pocas líneas para que la gente que nos lea te conozca un poquito.

Mi nombre es Ana Pilar Tobajas de la Fuente, estudié el grado de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y el Máster en Calidad, Seguridad y Tecnología de los Alimentos. En la actualidad soy contratada predoctoral por la DGA realizando el doctorado en Calidad, Seguridad y Tecnología de los Alimentos bajo el título “Aplicación de tratamientos tecnológicos a productos derivados de frutas rosáceas para disminuir su alergenicidad”

Y ahora si que vamos a las preguntas sobre tu gran proyecto de investigación y por el que has recibido un premio, tesis en tres minutos.  Me gustaría que nos contaras, ¿Cuándo tuviste claro que querías dedicarte a la investigación?

Cuando era pequeña siempre jugaba haciendo mezclas asquerosas con los restos de las comidas familiares, ellos bromeaban con que iba a acabar en un laboratorio y al final ha sido así. Pero fuera de bromas, me di cuenta de ello cuando empecé a investigar. Siempre me había gustado el laboratorio y descubrí que era mi pasión cuando entre de lleno en el laboratorio, aunque no han sido unos años fáciles sigo disfrutando como el primer día.

Aunque ya has contestado esta pregunta en muchas de las entrevistas que te han hecho en las últimas semanas, ¿Cómo surgió la idea de este proyecto de investigación de estudiar el desarrollo de zumos hipoalergénicos?

En segundo de carrera desarrollé la alergia a una proteína llamada LTP, presente en muchas frutas y verduras. A partir de ese día me dieron un gran listado con el que todos mis amigos bromean, pero es verdad. Soy alérgica a: melocotón, manzana, kiwi, melón, mostaza, nuez, pistacho, almendra, calabacín, berenjena y creo que no se amplía más la lista porque cada vez me da más miedo probar alimentos vegetales.

Después de esta mala noticia (puesto que te priva de muchas cosas y sobre todo si comes fuera de casa), decidí darle la vuelta a la tortilla, buscar beneficios a esta alergia. Y así es como llevo investigando 7 años.

Pensé que, si en la industria alimentaria se aplican tratamientos para eliminar los microorganismos patógenos en los alimentos, también se podían utilizar ciertos tratamientos para eliminar la alergenicidad en zumos de frutas.  Así es como surgió la idea de mi TFG que ahora es casi el fin de mi tesis doctoral. Además de realizar diferentes tratamientos tecnológicos para la elaboración de zumos hipoalergénicos, también he desarrollado dos test ELISA tipo sándwich frente a LTP de melocotón y manzana, lo que supone un aprendizaje muy grande en las técnicas inmunoquímicas presentes en el mercado actual. Y gracias a ese aprendizaje este año he podido colaborar en un proyecto frente al SARS-CoV-2 en el que hemos desarrollado test de detección de anticuerpos para mascotas.

Sé de primera mano que tu reciente premio de tesis en 3 minutos es el reconocimiento a muchos años de trabajo y que no ha sido un camino fácil. ¿Qué ha sido lo más duro de estos años de investigación (TFG, TFM y tesis doctoral)?

 En primer lugar, al ser una propuesta nueva de investigación, no teníamos un proyecto de investigación que lo respaldara, por lo que para empezar no había financiación para estar contratada. Además, no obtuve el contrato predoctoral hasta el tercer año de tesis, por lo que como se suele decir, estuve casi 3 años trabajando “por amor al arte”. Y es que fue así, durante el TFG y el TFM me di cuenta de que quería seguir con esto.

 Por suerte, coincidimos con el Dr. Colás, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, en unas jornadas en las que él habló de la alergia a la proteína LTP y tras su ponencia, mi directora de tesis, Mª Dolores Pérez Cabrejas, y yo fuimos a contarle lo que estábamos empezando a hacer en el laboratorio. Le gustó tanto la idea que enseguida aceptó colaborar con nosotras. Esta colaboración fue imprescindible para poder hacer estudios in vivo con pacientes alérgicos a las frutas.

A partir de ahí me di cuenta de que tenía que seguir, que no me podía quedar en un TFM y que quería seguir con la tesis doctoral, aunque las condiciones no fueran las óptimas.

Por lo tanto, a lo largo de estos años he tenido momentos duros, pero también muchas satisfacciones al ver que mi trabajo interesaba a la gente.  Las personas alérgicas no pueden tomarse ese zumo, ya sea porque les apetezca o por la necesidad de disponer de productos que les aporten los nutrientes esenciales, que tienen de manera limitada al tener que evitar tantos productos vegetales.

Y ¿Cuál ha sido el momento más satisfactorio o que recuerdas con cariño?

La verdad que hay bastantes. Los primeros cuando empezaron a salir los experimentos, puesto que ya se sabe que la investigación no supone conseguir un logro a la primera y menos con una proteína alergénica tan resistente a todos los tratamientos.

Siempre recordaré el día que vi que un tratamiento había sido efectivo, pegué tal grito de alegría en el laboratorio que vinieron corriendo, pensando que me había pasado algo. Al final, después de tantas pruebas y tantos resultados negativos, conseguir uno positivo fue un gran alivio.

Otro momento inolvidable fue cuando recibí el contrato predoctoral. Era mi última oportunidad para conseguirlo, si no lo conseguía en esa convocatoria hubiera terminado mi tesis mucho antes porque al final, estar cinco años sin contrato es insostenible. Además, estuve a punto de no presentarme puesto que ,en las mismas fechas de la convocatoria, operaron a mi madre y no estábamos pasando por un buen momento, pero ahí este es un  ejemplo de la perseverancia, y como las ganas por cumplir un sueño te ayudan a sacar las fuerzas de donde no sabias que las tenías.

Y por último, las dos últimas grandes noticias, por una parte, el premio que gané en el congreso de la revista Food Chemistry celebrado en septiembre de 2019, que me permitió publicar un artículo en la edición especial de la revista y por otra parte, por supuesto, el primer premio del concurso “Tesis en tres minutos”

Siempre pienso que al final todo lo que hagas sirve para aprender, para superarte y para dar a conocer tu trabajo.

Este último año me he dado cuenta de ello y ha sido un gran empujón para seguir adelante con mi carrera investigadora.

¿Cuáles son tus expectativas cuando acabes la tesis?

Pues confío que ,cuando acabe la tesis doctoral, nos concedan un proyecto de investigación para poder continuar con esta temática. Ahora, vamos a empezar estudios celulares con estos zumos hipoalergénicos que nos acercarían mucho a nuestro sueño, ver ese zumo en un supermercado, por lo que ojalá pueda seguir investigando en ello.

Si no fuera así, me gustaría trabajar en alguna empresa dedicada al desarrollo de técnicas inmunoquímicas como test ELISA o inmunocromatografías (test rápidos) pero prefiero no pensar en un futuro porque con esta pandemia creo que todos nos hemos dado cuenta de que lo que hay que hacer es disfrutar del presente y sacarle el máximo rendimiento posible.

Y para acabar querría que me contaras que ha supuesto para ti estudiar y formarte en ciencia y tecnología de los alimentos, cuéntanos lo mejor y lo peor, o lo que te apetezca reseñar de la carrera.

Creo que todos los comentarios hacia el grado de Ciencia y Tecnología de los Alimentos son positivos. Lo que más me gusta de esta carrera es que es muy multidisciplinar, acabas los cuatro años con un conocimiento muy amplio que te puede ayudar a resolver conflictos en muchas áreas del conocimiento. Además, lo que hay que destacar es el trato tan cercano de los profesores de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, los cuales te ayudan con cualquier duda o inquietud que tengas. Por otro lado, la gran oportunidad que tenemos de acercarnos al mundo laboral con la asignatura de prácticas externas, que te permite tener ese primer contacto que para muchos ha supuesto un futuro contrato en la empresa en la que han realizado prácticas.

Para terminar quiero compartiros este video donde Ana les conto a los estudiantes su experiencia en la jornada de salidas profesionales que programa nuestra facultad todos los años, y en las que participan egresados.

Además agradecerle a Ana su predisposición y entusiasmo en participar en este proyecto, que es para mi la divulgación de nuestra titulación.

Y acabar con las palabras con las que termino últimamente sobre la importancia de la educación y el conocimiento en la sociedad.

Sobre el autor

Dietista y tecnóloga de alimentos
Este blog nace con el objetivo de contribuir a mejorar los hábitos alimenticios de la población, a través de una divulgación comprensible y con rigor científico. Podréis encontrar multitud de contenido sobre alimentación saludable y gastronomía.

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